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Alerta en Chile por venta de peligrosa "droga sexual" que puede causar la muerte

marzo 04, 2008

Días atrás moría un joven universitario colombiano después de permanecer varios días en coma por inhalar una extraña "droga sexual".

La sustancia, cuya venta es ilegal, es popular en el mundo homosexual a tal punto que en algunos sex-shops capitalinos del país afirman tenerla habitualmente, y haberse quedado sin stock.

La droga en cuestión se trata del "Poper", ésta se encuentra fácilmente en Chile y cada día suma nuevos adeptos.

El popper es un líquido cuyo compuesto es el nitrito de amilo, se vende en pequeños frascos de vidrio. Cuando se inhala actúa como un fuerte vasodilatador que hace que el corazón funcione más rápido, por lo que ingresa una mayor cantidad de sangre oxigenada al cerebro, produciendo una sensación de calidez, o como dicen sus consumidores "calentura".

Además, genera un enrojecimiento del cuello y la cara, mareos, desinhibición, incremento del disfrute sexual, intensificación de las emociones positivas y relajación muscular. Esto último es lo que la ha convertido en la favorita de los homosexuales, ya que facilita la penetración.

En Internet este producto se puede encontrar fácilmente en foros y sitios eróticos. Su valor parte en los 10 mil pesos e incluso, las botellas de 120 ml. pueden alcanzar un precio superior a los 50 mil pesos.

Según el jefe del Departamento de Control Nacional del ISP, Eduardo Johnson, la droga genera una sensación de bienestar que prolonga el orgasmo. Sin embargo, alertó que en dosis altas, incluso puede llegar a la muerte.

Entre otros efectos adversos puede generar vómitos, dificultades para respirar, hemorragias nasales e impotencia sexual. Además, su consumo prolongado produciría daño cerebral.

Un consumidor esporádico de la sustancia relató que la experiencia es "100 por ciento recomendable: te pones la botellita en la nariz y la inhalas... se te empieza a enrojecer el pecho, pero es calentura no más, acelera todo, te motiva más", señala.Aunque asegura que no tiene efectos colaterales como el alcohol o las drogas "que te llevan a hacer locuras", explica que el principal uso que él le da es como "desinhibidor en la intimidad".

Asimismo, indicó que se debe ser cauto en su manipulación, ya que "se vaporiza muy rápido, como el alcohol... Si lo dejas abierto después no sirve".

Esta volatilidad lo convierte en una sustancia altamente inflamable al contacto con la chispa de un cigarrillo o un encendedor, pero además, si es derramada puede llegar a quemar la piel.

Sin embargo, el principal riesgo que acarrea el consumo del estimulante es cuando se combina con otras drogas como el Viagra. "En otros países se han registrado casos de personas que han mezclado Popper con Viagra con efectos tan devastadores como la muerte", aseguró el profesional del ISP.

Esto es ratificado por Mariano Montenegro, jefe del área de Tratamiento y Rehabilitación del Conace, quien explicó que "cuando se aspira entra al sistema interno del cuerpo y llega al cerebro y se producen vasodilataciones que pueden llegar a ocasionar graves accidentes vasculares o hemorragias cerebrales".

Asimismo, alertó que el mal uso de otros productos también acarrea graves daños a la salud. "Casi todos los solventes producen estos efectos, el cloruro de etilo, el kerosene, la bencina y la parafina tienen componentes tóxicos muy complicados y algunos producen estas vasodilataciones que son muy peligrosas".

Por ello y como su venta es ilegal, ya que no cuenta con el debido registro, el Instituto de Salud Pública llama a no consumir el producto y a denunciar los lugares donde se expenda, ya que se pone en riesgo la salud de las personas.


Fuente: Terra.cl

Polémica biografía no autorizada de Tom Cruise develaría que es gay y estéril

diciembre 26, 2007

Andrew Morton, quien escribiera hace algunos años el libro sobre la vida de la fallecida princesa Diana de Gales será el encargado ahora de escribir una biografía no autorizada sobre uno de los actores más polémicos de Hollywood, Tom Cruise.

El protagonista de películas como “La guerra de los mundos” y la mítica “Top Gun” sería homosexual y estéril, según una ardua investigación que incluyó el seguimiento del detective privado, Paul Baressi, sobre el actor por casi seis años, para lograr desentrañar los detalles más escabrosos de su vida íntima.

En la publicación se afirmaría que Cruise es homosexual y que estaría imposibilitado de tener hijos. El primer tema no es novedad ya que anteriormente, su primera esposa Mimi Roger no tuvo pelos en la lengua para decir públicamente que su ex marido es gay. En tanto, la esterilidad de Cruise dejaría en el tapete la incertidumbre de la eventual paternidad del hijo que el actor y su actual esposa, Katie Holmes, han concebido.

Así mismo quedaría al descubierto un eventual “trato” entre el actor y su ex novia Penélope Cruz. Ambos habrían tramado un arreglo en su relación sentimental, en la que ella buscaba afianzar su rol en Hollywood, mientras que él buscaba mejorar su imagen pública. De la misma forma habría conocido a Holmes, quien habría “audicionado” para convertirse en su novia, método con el cual Cruise intentaba una vez más convertirse en el “chico bueno” de “farandulandia”.

Sin embargo, el tema central de esta obra literaria será la larga relación matrimonial que sostuvo con la también actriz Nicole Kidman, y los motivos por los que la “pareja ideal” holliwoodense terminó por separarse.

En busca del Punto G

diciembre 09, 2007

¿Quién no ha sentido un cosquilleo extraño al percibir un aroma, saborear un exquisito plato junto a esa persona que, especial o no, te atrae incluso inexplicablemente? A más de alguien seguro le ha pasado, y tradicionalmente a través de los años hemos escuchado nombrar los famosos afrodisíacos, esas cositas, olores, sabores o técnicos que te hacen llegar al portal del placer supremo.

Pero, ¿qué son los afrodisíacos? La mitología de las antiguas civilizaciones humanas aún influye incluso en creencias y ritos que nos parecerían arcaicos aplicarlos en la actualidad. La palabra en sí misma proviene de la diosa griega Afrodita (Venus en la Roma antigua), divinidad femenina relacionada con el amor, la fecundidad y la energía primaveral.

Es por ello que se suele denominar así a cualquier sustancia que realmente o por fantasía popular estimula o aumenta el deseo sexual. Estos estimulantes, que se han divido en objetos por asociación sensual (elementos que han trabajar la imaginación por simple asociación visual), por irritación directa de la mucosa genital (como la utilización de ciertas sustancias que por ingestión o frotación producen una sudoración erróneamente asimilada como una excitación), sustancias que alteran nuestro sistema nervioso central (alcohol y drogas que simplemente resultan inhibidores del pudor), aquellos que por vías análogas logran encender las pasiones (como un exquisito perfume, un plato gustoso al paladar, o el sencillo roce piel con piel) o por el traspaso mediante la tradición cultural (los mitos de los mariscos usualmente comentados en Chile, el gingseng en China o los renombrados nidos de golondrina en el libro de Isabel Allende, “Afrodita”).

Ciertamente, y a pesar de los estudios realizados respecto a este tema a través de la historia, muchos de esos mitos son realizables en la práctica por el puro deseo de que así sea. Quien podría pensar que las feromonas del olor viril de un hombre sudado puedan desatar la pasión desenfrenada de una mujer, ya que hoy en día más de alguna pareja ha tenido serios problemas por los “aromas” masculinos que invaden la habitación matrimonial, llegando incluso al punto de la separación. ¿Algo drástico, no? Sobre todo si pensamos que según nuestra naturaleza, más allá de lo humano y racional, nuestra base animal podría hacernos adorar y caer rendida ante tales aromas de la propia piel del ser amado.
En fin, en el libro antes citado, la reconocida mundialmente escritora chilena señala algo muy cierto. Muchos expertos sexólogos, y otros tantos charlatanes, han cometido un gran error respecto al verdadero Punto G. “El verdadero Punto G está en las orejas; quien ande buscándolo más abajo pierde su tiempo y el nuestro”. ¿No hay nada más excitante que un dulce discurso, o un mal cantante, con tenue color de voz en el oído, con dulzura y elegancia? Pero, ¡ojo! No confundamos elegancia y dulzura con galantería barata, y menos aún con charlatanes de la sensualidad. Eso sí que le mata la pasión a cualquiera.


Sin embargo, sea a ciencia cierta, por el llamado de las feromonas, el sabor de exquisiteces o aromas refinados, no hay nada más excitante que el amor. Ricardo Arjona tiene razón al decir que no hay afrodisíaco más surtidor no son los mariscos sino el amor. Con amor, la torpeza y la risa fácil se vuelven envolventes y excitantes para quien siente ese sentimiento dentro.

El amor es extraño, loco y a veces cruel, pero no podemos vivir sin él. Es sencillamente un mal necesario, el amor, no los hombres como dicen por ahí. Lo difícil del amor es mantenerlo y que perdure en el tiempo, ya que muchas veces la pasión que un día lo encendió se va apagando con el tiempo o la rutina, y es ahí donde empieza el juego del erotismo, donde los afrodisíacos pueden darnos una manito y encender pasiones que parecían extinguirse junto con llama de la juventud.

Cuando el reloj no me deja ser yo

diciembre 01, 2007

Cuando se habla de ruptura sentimental asociamos directamente esa situación con el dolor y el sufrimiento. Sin embargo, existe una postura muy particular sobre ese hecho que me llamó mucho la atención.

A más de alguien le habrá pasado que cuando su pareja decide romper con la relación, siente como si ya nada tuviera sentido, ni siquiera la propia vida.

Sin embargo, la psicóloga Eva Giberti, señala que el término ruptura está mal usado, ya que el común de la gente tiene un concepto errado de lo que significa “romper”. En verdad, la ruptura significa romper, cortar. “Usted puede romper y quebrar como se quiebra una porcelana, en forma limpia. Pero la herida de lo que se rompe puede no ser así; puede tener bordes deshilachados, dejando fibras a la vista. Entonces, lo roto puede ser muy claro y lineal, como cuando se corta un diamante, en que ambos bordes quedan separados pero estos pueden volver a juntarse sin necesidad de encastrar, y otras veces en cambio, lo que se rompe va dejando huellas de lo uno en lo otro. Entonces, al asociar “lo que se rompe” con “ruptura” genera una sensación de algo doloroso, no de lo que se corta limpiamente, sino que arrastra sufrimiento.

Sencillamente el trovador Ricardo Arjona tiene razón cuando cantaba “no te enamoraste de mí, sino de ti cuando estás conmigo”. Y es que sencillamente hay mucho de cierto en eso, ya que en una relación de pareja, las personas tendemos a proyectarnos en el otro, se establecen planes en la mente de una vida en pareja que involucra un futuro, una vida, donde el individuo va perdiendo cierta parte de su personalidad, aunque en los casos más extremos, hay quienes dejan de ser completamente lo que fueron antes de estar con ese alguien.

Es por eso que esa sensación de pérdida es tan fuerte, ya que no sólo sentimos que perdemos a quien amamos, sino además nos perdemos nosotros mismos en un abismo del cual no sabemos salir por sí solos. O peor aún, no queremos ni siquiera intentar nada, porque ya la vida perdió todo sentido, ya que lo que perdemos no se recupera más. Eso que fuimos cuando amamos a alguien se perdió, y si aparece un nuevo amor, vamos a ser otra persona, con o sin experiencia acumulada, pero otra al fin y al cabo.

La psicóloga dijo algo que parece tener mucha razón: los chilenos, más las mujeres creo yo que los machos, somos expertos en arreglar cualquier cosa. A diferencia de los estadounidenses por ejemplo, si falla un electrodoméstico, no pierden el tiempo en mandarlo a un técnico, sino que se tira sin más y se compra uno nuevo. Eso pasa usualmente en las relaciones afectivas. Creo que la mujer chilena se ha acostumbrado a pensar “no importa, mañana es otro día, todo va a cambiar, y seremos felices para siempre”, y en la práctica una milésima parte de las veces resulta una decisión adecuada.

Ante eso, hace alusión a la teoría de lo efímero, algo que ha evolucionado en las relaciones interpersonales de las nuevas generaciones, ya que, según un claro ejemplo que puso Giberti, aunque ya no estén de moda los abrigos de piel, si alguna mujer de la edad de mi abuela, por ejemplo, tiene uno, no dudará en conservarlo, pensando que es algo valioso y que queda en el recuerdo. Nos ha pasado muchas veces, que compramos un pantalón de un color un poco “extravagante” un verano y ya al siguiente está absolutamente “out”, y lo dejamos guardado en lo más profundo del closet, ya que mi generación, la de los 80, aún vive una etapa de transición. Seguro que alguien más joven que yo no lo duda ni un segundo y lo tira a la basura.

En fin, siguiendo con el tema principal, las rupturas sentimentales, cuando es el otro quien nos anuncia que ya prescinde de nuestra compañía, no son sumidas como una liberación. Este tipo de separación, que llamaremos “involuntario” es lo que genera ese sentimiento de pérdida y frustración. Es una carencia extrema, que podría llegar incluso a ser patológico cuando afecta nuestra visión de la vida, de las relaciones interpersonales, no sólo de pareja, sino también con amigos y el entorno en general.

Cuando ese vínculo de pareja se rompe sin darle al otro la oportunidad de “defenderse”, por ejemplo, cuando decimos “quiero que nos dejemos” y no dejamos al otro a hablar y expresar sus sentimientos o simplemente lo que piensa, es que la sensación interna es más cruda aún, ya que, generalmente, se incurre en un “abuso de poder”.

Esto es considerado como un ataque por el receptor de este mensaje, quien no ve su posibilidad de expresarse. Esto constituye un grave problema de comunicación, sobre todo cuando aparecen las típicas frases “dejé de amarte” ó “eres insoportable”. Ante esto, el otro se sentirá juzgado, y entrará en una situación de guerra en que deberá defenderse, o simplemente morir, y ver venir de esta forma el horrible sentimiento de la humillación.

El tiempo: el “yo” en el mundo.
Al parecer la respuesta a todo este embrollo es, sin embargo, la vieja receta de la abuelita: el tiempo lo cura todo. Sólo el paso del tiempo puede sellar el cierre concreto de un vínculo, y si este no es el remedio a esas penas, lo mejor es ver un especialista, pues se cae en la patología.

Es como una herida, con el paso del tiempo y el tratamiento adecuado, la yaga va cerrando, hasta dejar una leve marca sobre la piel de lo que algún día fue y dolió.

Aunque este no sólo tiene que ver con el paso “cronológico” del tiempo, ya que este término tiene que ver con el “yo” en el mundo, y pueden pasar días, meses, y hasta años, y podemos sentirnos atrapados en una trampa del tiempo, al no lograr separar lo que somos con lo que supuestamente “perdimos”.

Sin embargo, suele ocurrir que con mientras avanza el calendario viene la fiel amiga: la reflexión. Esta nos lleva a ver las cosas sin vendas en los ojos: frecuentemente nos preguntamos ¿quién era yo? ¿Cómo no lo vi antes, cómo no percibí que algo estaba mal? E incluso: ¿quién era yo en aquel entonces?

Aunque uno se considere la persona más independiente del universo, cuando estamos en pareja, siempre dependemos del otro. Hasta para salir con los amigos, si estas en pareja, aunque salgas todos los fines de semana de fiesta, lo mínimo que haces es llamar y decir “mi amor, voy a salir”. Aunque a muchos, auto identificados como libres o independientes, les molestará dar explicaciones en algún momento de sus vidas, cuando hay un quiebre, y esa persona ya no está, hasta esas cosas se extrañan luego.

La pérdida de la unidad.
Cuando una ruptura amorosa duele, es porque existía en esa pareja la concepción de unidad, es decir, yo soy yo en cuanto al amor que siento por mi pareja, donde existe una ilusión, un deseo y una necesidad, el trípode que hace a una pareja ser “uno”. Y es esa unidad lo que genera una seguridad de no disociación, algo que sería absolutamente contradictorio ya que sólo nosotros mismos somos nosotros mismos: cada cual es quien es por lo que es, y no por el resto.

Sin embargo, cuando se ama y se emprende una relación, esa unidad se quiebra cuando la pareja decide romper, dejando astillas con trozos de esa ilusión, deseo y necesidad, causando en el interior una sensación de carencia, de que se ha dejado de ser lo que se es.

La unidad es una garantía del yo, que diría nos viene de los griegos, y es eso lo que duele, generando un dolor que puede traspasar lo psíquico y manifestar se manera física, incluso con un paro cardíaco, que es justamente la ruptura de un órgano tan “digno”. Y es que cuando se jura, se hace con la mano en el corazón, con lo que podríamos pensar que hay mucho de cierto cuando decimos que se nos rompe el corazón en pedazos, ya que esto tiene que ver con la pérdida de la unidad.